Mar. Nov 29th, 2022

 

Nuria en día de subasta, preparada para atender a compradores y vendedores.

Desde que tuvo sentido de vida, la pequeña Nuria insistió en hacerle saber a su mamá, doña Graciela Jiménez y a don Ramón Mora (ambos ya descansan en la paz del señor; la señora hace dos años y el señor Ramón hace aproximadamente un mes) su sueño de estudiar para tener mejores oportunidades y así demostrar a las demás mujeres de su pueblo las múltiples actividades que una mujer con estudio podía llegar a lograr.

“Mira en el campo, el hecho de ser mujer era una desventaja, en mis tiempos. Incluso, había familias que ya sabían a qué hijo iban a apoyar para estudiar. El resto debía quedarse a ayudar con los animales y la agricultura. Yo siempre le dije a mi mamá que iba a estudiar y para eso iba a esforzarme mucho”, Explica Nuria.

Y así lo hizo. Nuria era de las mejores estudiantes del colegio primario de su natal, Salitrales de Puriscal.

Ya cuando se acercaba la promoción de sexto grado doña Graciela le dijo a Nuria:

– “¿Yo, dejar ir a una niña de 12 años a vivir a Puriscal para estudiar?, ¡Jamás!”

Y es que, para poder estudiar la secundaria, Nuria debía hacer eso, cambiar de domicilio; tenía que irse a vivir a Santiago de Puriscal, o bien, viajar hasta La Gloria de Puriscal, pero, para entonces, no se contaba con servicio de buses. Aquello solo se podía hacer realidad en sueños.

Cuando Nuria culmina sexto grado de primaria, una ruta de buses llega al pueblo.

¡Ah felicidad la de aquella niña!

“Deay mamita, se le hizo”, le dijo con ironía, doña Graciela a Nuria.

La salitraleña completa sus estudios secundarios en La Gloria de Puriscal haciendo uso diario de la nueva ruta de bus en el pueblo.

“Poder estudiar siendo una niña originaria de zona rural, era todo un reto y como a mí me gusta dar resultados, siempre de estudiante, estuve entre los tres mejores promedios”, comenta con orgullo Nuria.

Estudiaba y trabajaba

Ya con su título de secundaria se alistó para solicitar trabajo en La Dirección Nacional de Desarrollo de la Comunidad (DINADECO); allí, realiza asignaciones como promotora social.

“Trabajar para Dinadeco me preparó en muchos ámbitos. Dábamos asesoramiento desde el área de auditoría a proyectos comunales de desarrollo. Los acompañábamos paso a paso.

Se aprendía mucho”, afirma Nuria.

De manera simultánea, se inscribe el Instituto Superior de Finanzas –uno de los mejores en ese tiempo- en ciudad capital, San José, para obtener su primer título como contadora.

“Aquello era de locos. Salía de Dinadeco a las 4 de la tarde para agarrar un bus a San José a recibir mis clases. Retornaba a Puriscal a las 10 de la noche para estar otra vez a las 8 en punto de la mañana, del siguiente día, en mi trabajo”, narra Nuria,

Pero a la chiquilla con metas bien definidas nada la arrugó. Al contrario, disfrutaba ir a recibir sus clases, esas que se lograban gracias a tantos sacrificios.

“Desvelos, lluvia, sol, pasar hambre por falta de tiempo; caminar sola a altas horas de la noche en la avenida central en San José para una muchacha de campo sin experiencia era fuerte, el tráfico en horas picos y los problemas del día a día, fueron mis retos para terminar mi carrera de contadora; ¡Ja, pero lo saboreé!”, cuenta, con una sonrisa pícara y victoriosa.

Trabajó para Dinadeco 5 años. Pronto se hizo una exitosa contadora.

12 años en los que se convirtió en Administradora y Mamá

Nuria con sus 4 hijos y su esposo William/ Foto tomada de la cuenta de Facebook de Nuria.

Coopepuriscal, una cooperativa dedicada a la venta de insumos agrícolas, programa de vivienda, reforestación, ahorro y crédito, sería la nueva casa de trabajo de Nuria. Se le contrató en calidad de contadora.  A su vez, se las ingeniaba para llevar al día la información contable de otras compañías y de notables personajes del pueblo.

Y como Nuria nunca desaprovechaba tiempo, decidió estudiar en éste mismo período, administración de empresas, como segunda carrera profesional, en una universidad de Puriscal.

“Le llevaba la contabilidad a más de uno”, refiere Nuria.

A esa lista de servicios contables de la que Nuria se hacía cargo, se suma la de la Unión de Productores Agropecuarios de Puriscal (UPAP).

“Siempre fui una líder gracias al ejemplo de mi mamá”

Nuria como representante de la sociedad civil en una convención de la Comisión Regional de Estrategia Centroamericana de Desarrollo Rural Territorial (ECADERT).

En casa de los Mora, doña Graciela se hacía cargo de sus responsabilidades del hogar, de mamá de 8 hijos propios y de 3 hijos adoptados.  Tenía animales como gallinas, cerdos y vacas. Recolectaba café y cortaba tabaco. También confeccionaba ropa.

“En aquellos tiempos, te hablo de los años 80s; la gente era tan pobre que no se podía comprar ropa de tienda, entonces, la gente lo que hacía era que compraba su tela y se la llevaba a mi mamá. Mi casa pasaba llena de gente preguntando por costuras.

En mi mamá yo, siempre vi a una mujer valiente, dedicada, que hacía lo que se proponía. ¡Ah, si hubieses podido conocer a mi mamá!, era una mujer de proyectos y metas; el empuje y las ganas de salir adelante, las heredé de ella”, dice convencida Nuria.

Sus inicios en la Unión de Productores Agropecuarios de Puriscal

Nuria es líder porque lo hereda sanguíneamente de su mamá; en casa, siempre administraba y llevaba la contabilidad familiar.

También apoyaba a su papá, don Ramón Mora en sus actividades de productor de tabaco y miembro de la Upap.

Para entonces la Upap estaba en planes de cambios y crecimiento. Se apostaba por el agricultor y ganadero, no obstante, el apoyo y el estímulo eran mínimos; para eso la comunidad debía organizarse y presentar proyectos atractivos, de manera que se consiguieran recursos económicos para darlo a los productores.

Nuria se prestó de manera voluntaria a gestar y acompañar cada proyecto de la Upap. Buscó contactos, organizó gente; clasificaba lotes de tierras pensando en la compra de uno para no alquilar más, es decir, era la que coordinaba todo.

No creían en mí

En el 2005, Nuria siempre prestando sus servicios a honoris causa en la Upap, gesta un programa llamado: “Reconversión de la Ganadería Bovina” que, consistía en dar un recurso económico a 100 ganaderos, junto a estudio técnico para la compra de concentrados, semillas para el cultivo de pastos de calidad, instalar sistemas de agua y crear mejoras en los corrales de las fincas de los miembros asociados para sacar calidad productiva. Nuria lo propuso con todos los detalles, sin embargo, no la escucharon hasta que la junta directiva la acompaña y respalda.  El programa es aprobado; costó 524 millones de colones que se convirtieron en un rotundo éxito.

“Por ser una mujer y no un hombre, no creyeron en mí. Solo viendo el fruto de todo mi trabajo en conjunto es que me creen y empiezan a darme un ligero voto de confianza.

No creas, eso a uno le golpea la moral, pero, no me botó, todo lo contrario, me instó a dar lo mejor de mí”, dice Nuria.

A pesar de la eficacia del programa y de los conocimientos amplios de Nuria en la elaboración de proyectos y acompañamiento que aprendió como gestora en Indeco, no le dan más que trabajo a medio tiempo, siempre en la parte contable.

En el año 2006, nace la Upap como subasta; en junta directiva deciden nombrar a un gerente, este no puede con toda la responsabilidad a cargo y renuncia en 2007. No así, una vez más, a Nuria no le dan mucho.

Únicamente le dan la contabilidad completa y parte administrativa.

“Recuerdo cuando iniciamos la subasta en Puriscal como si fuera ayer, puse la computadora en mi regazo sin tener idea clara de cómo pagarle a un ganadero que llegó a vender sus animalitos. Yo rapidito dije: ah no, esto no nos puede dar lata, algo hacemos. Y así fue, con otra compañera nos hicimos una base en Excel donde controlábamos por orden de entrada el peso, precio, datos de comprador y vendedor.

Nos inventamos un sistema que hasta ahora es el que usamos porque luego de ese apuro, ya como administradora, es que me contacté con un técnico y le dije cómo es que quería el sistema de factura y control de compra y venta”, narra Nuria corporalmente enérgica.

Tienen convenio de seguros con la Caja Costarricense del Seguro Social

Un beneficio que todos los trabajadores independientes agropecuarios, asociados a la Upap, nunca pensaron tener, era un seguro de vida. Lo logran tener gracias a un convenio que la Upap firmó con la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS), en el año 1985. Desde entonces todos los asociados pagan un seguro de vida a un menor costo, gozando de todos los beneficios de cualquier otro asegurado en el país.

 “Te voy a contar, una vez un señor asociado del pueblo vino a mi oficina. Lo hice pasar y lo escuché. Me dijo: “yo jamás pensé en tener una pensión y ahora la estoy recibiendo gracias a usted”. Imagínate cómo me pude sentir, dice conmocionada Nuria.

Un gran proyecto regional-país

Avance de construcción del Centro de carnes.

La incesante tarea que Nuria Mora se ha autoimpuesto para entregar a los Puriscaleños un mejor cantón, aprovechando su cargo como administradora de la Upap, no termina aún.

Una vez más Nuria se inventa un mega brillante proyecto en conjunto a su mesa de trabajo de la Upap, con la intención de traer desarrollo económico, social y educativo en pro del cantón, región y país.

El programa “Optimización de Agrocadenas de Cárnicos de res, pollo y cerdo” (Centro de carnes) que ya es una realidad; valorado inicialmente en 1,840 mil millones de colones, que ahora supera los más de 2000 mil millones de colones, es posible gracias a una firma de convenio celebrada un 10 de septiembre del año 2021, entre el Instituto de Desarrollo Rural (INDER) y la Upap.

El proyecto que para muchos era imposible, arrancará sus operaciones en el cuarto trimestre del año 2023, en las mismas instalaciones de la subasta ganadera de Puriscal.

“Es un mega proyecto que nos compromete a todos los Puriscaleños a estudiar, tecnificarnos; sobre todo, a estar preparados para todo el desarrollo que nos trae el centro de carnes. Estoy muy contenta porque una vez más pongo mi trabajo en beneficio del pueblo, de nuestra región y país.

Nuria es la hija número cuatro del matrimonio Mora Jiménez. Nació un 9 de mayo dando apertura al sexo femenino de la familia ya que luego de ella nacieron 4 hermanas más.

Se casó con William Bermúdez Cubillo con quien procreó 3 hijas y 1 un hijo; todos profesionales.

William recibió el impacto de un rayo mientras se dirigía a trabajar con unos amigos al cantón de Alajuelita. Producto del incidente queda cien por ciento dependiente de su esposa Nuria, que lo asiste por 12 años.

“Mi esposo murió el año pasado (2021) lleno de amor y atenciones. Nunca le faltó nada mientras estuvo en esa condición a pesar de que solo vivíamos de mi salario. Aún con todo, mantuve mi compromiso y excelencia como administradora en la subasta, durante este proceso; claro no fue fácil”, comenta apesarada.

¿Qué le dice Nuria Mora, a través de su experiencia como líder de la zona y a nivel país, a mujeres que aún temen tomar las riendas espacios de decisiones importantes?

“Mira esto este asunto es bravo, primero uno se la debe creer; ser disciplinado y cumplir con cada objetivo que uno se propone. Le digo a todas las mujeres fuertes de Puriscal que todas tenemos las capacidades; que se empiecen a valorar y a dar ese lugar que se merecen.

A la subasta son los hombres los que llegan a dar la cara para comprar o a vender, pero quien está detrás de una familia o una finca administrando y tomando decisiones, ¡es una mujer!”, enfatiza con ahínco, de pie y haciendo uso de sus manos, Nuria.

Son una casa de pasantías

Celebrando un acto cívico con estudiantes de un colegio local en Santiago de Puriscal.

Así como la lluvia es el clima favorito de Nuria por que hace florecer los campos y dar pauta a la cosecha, su administración se encarga de hacer florecer a jóvenes estudiantes que tienen puerta abierta para realizar sus prácticas profesionales en las diferentes áreas administrativas y operativas de la Upap.

“Año con año recibimos aproximadamente a 15 estudiantes de los diferentes colegios de Puriscal y de otras partes del país para darles un espacio donde puedan poner en práctica sus conocimientos”, expresa Nuria.

Su equipo de trabajo

En una mesa de trabajo en la Upap

La administración de Nuria está acompañada y respaldada por el trabajo de 25 colaboradores que se reparten la responsabilidad para mantener en pie la subasta ganadera de Puriscal.

Mora testifica que disfruta al máximo de su trabajo. Sobre todo “cuando ve lo que se propone hecho”. Que lo más difícil es lidiar con el machismo tanto de hombres como de mujeres.

Cuando Nuria ya no administre la Unión de Productores Agropecuarios de Puriscal, lo único que pide es ser recordada como una mujer que se entregó en cuerpo y alma para que su región fuera próspera y productiva en todos los sentidos.

Para conocer un poquito más de doña Nuria Mora Jiménez hicimos un pequeño pin pon, para conocer sus gustos. Esto fue lo que contestó:

¿Visitar la ciudad o quedarse en el pueblo?

Quedarse en el pueblo

¿Sombrero o gorra?

Sombrero

¿Chicharrones o tamales?

Chicharrones

¿Perro o caballo?

Caballo

¿Saprisista o liguista?

Liguista

¿Dulce o salado?

Dulce.

Nota y créditos:Periodista Jemima Estrada

 

By Alexander Brenes A

12 años de experiencia dedicado a medios de prensa nacional,Presidente de la Fundación de Medios REDMAI,egresado del Ina en Marketing Digital,Comunity Manager,Actualmente estudiando periodismo digital.

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